Anochecía en el olvido
y amanecía en la espera
sólo un vago anhelo
latía en mí
me asombraba el vivir
y el esperar
Sabía que era fugaz,
sólo la transición
y la búsqueda de eternidad
me oprimían.
¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?
Presentía la ausencia de respuestas
el vértigo hacia lo esperado y temido
en una solitaria fe que se sumergía
en la misericordia,
con una esperanza que
que forzara a la providencia.
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